12 mayo 2009

Cuatro amigos

Mi lista de desastres era larga:
vivir en casa de mis padres
odiar el trabajo en el periódico
considerar a mis amigos unos cretinos
¿si son tan cretidos por qué los necesito a todas horas?
la nostalgia de Bárbara
no escribir lo que quiero escribir
follar en cantidades ridículas
no haber asesinado, aún, a mi padre
incapacidad absoluta para cambiar todo esto.


Mis veintisiete años nada eufóricos, la vista cansada (quizá necesite gafas). Sin estudios superiores. Cuatro caries. Un abuelo prevegetal al que veo tres veces al año. Mi nariz torcida, los ojos hundidos, la barbilla terca, la incipiente barriga, los malos pensamientos, los complejos, los miedos, los ratos aburridos, las oportunidades perdidas, son mi modesta contribución a la fealdad del mundo.

(De Escrito en servilletas)


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